A pesar de la lluvia El Zapata, Sergio Flores, David de Miranda y Marco Pérez, llenaron la plaza
*De no haber sido por el criterio salomónico del juez de plaza que decidió premiar a cada matador del cartel con una oreja, sin importar el peso específico de cada faena, Sergio Flores hubiera salido por la Puerta Grande ya que tuvo petición mayoritaria ante el sexto toro, mientras que la autoridad recibió una bronca por no conceder el segundo trofeo*
Sergio Flores realizó por mucho la mejor faena de la tarde. Fue un faenón que el público llevará en su recuerdo por largos años. Sin embargo, la estocada desprendida que le ejecutó el diestro dió paso a la cerrada decisión del palco de autoridad que no tomó en cuenta la importante lidia que Flores le dio a ese ejemplar para ir extrayendo lo mejor de él.
Lo cuidó mucho en capote, puya y banderillas. En base a su técnica, dominio, voluntad y paciencia lo fue metiendo a la muleta para ir ligando los pases de trazo muy largo. Dicha labor hizo sonar la música y los olés.
Sus ejecuciones fueron ganando en emoción y calidad hasta bordar los naturales. Hacia el final, le aguantó mucho al toro sin dudar un sólo instante. Despachó con tres cuartos de estocada. Dado que el juez le negó el segundo apéndice, Sergio se deshizo del que se le entregó y recorrió el anillo entre la aclamación del público que apoyó su gesto de dignidad.
Al segundo toro de Villa Carmela, lo toreó bajo la lluvia. Ese toro colorado fue precioso de hechuras pero se la pensaba mucho para embestir y cuando lo hizo pegaba arreones. No obstante el coleta realizó un trasteo de calidad y buen gusto.
Hay que destacar que los nombres de los toros de Villa Carmela fueron en homenaje al fallecido Rodolfo Rodríguez «El Pana» que el pasado 1 de mayo cumplió una década de haber sufrido en Ciudad Lerdo, Durango, la tremenda voltereta que lo tuvo en agonía un mes, hasta que finalmente perdió la vida. Fue un gran detalle de parte del ganadero, al dedicarle esa atención en la plaza de toros que lleva su nombre. Sin embargo, el encierro careció de fuerza y le faltó mayor bravura para permitir el lucimiento de los toreros, en especial de los españoles que sustituyeron a Roca Rey, quien fue baja de este cartel a consecuencia de la cornada que sufrió en Sevilla, lo cual, obligó a la empresa a recomponer la combinación y la dejó en otro cartel muy atractivo para el público: el mano a mano de mexicanos y españoles, mismo al que se respondió con un lleno.
David de Miranda enfrentó al tercer toro que resultó deslucido y desarrolló peligro. Cuando De Miranda apenas empezaba a torear con la muleta, el toro se quedó corto y lo prendió entre los glúteos, por fortuna, no le hizo daño. Se levantó para torearlo en terrenos de compromiso y jugarse la cornada con valentía y disposición que los aficionados le reconocieron con respeto.
Lo mejor para él vendría en la lidia del séptimo toro que se dejó torear con temple y desmayo. Le ejecutó una artística faena que terminó con el toro en el terreno de tablas, donde le extrajo pases en redondo, previo a la estocada certera que puso en sus manos una merecida oreja.
El que ya le ha tomado el ritmo de la embestida al toro mexicano es el joven matador Marco Pérez quien recibió al cuarto toro con una larga cambiada de rodillas que ligó a una serie de lances a pies juntos, así como un quite por chicuelinas. El burel tuvo calidad pero poca fuerza, por lo que Marcos lo llevó a los medios, donde lo toreó a media altura y lentamente para evitar que se cayera, lo cual dió dimensión y temple a su trasteo. Recurrió a adornos y desplantes para alargar la faena y más adelante se metió entre pitones. Remató de pinchazo y estocada para cortar la que en ese momento sería la primera oreja de la corrida.
Cabe destacar que ese cuarto toro fue él más pesado del encierro y por ende, lo enlotaron con el de menor peso, que fue el octavo, pero el público no lo entendió y cuando ese último salió de toriles fue protestado, además, resultó acalambrado de los cuartos traseros y fue cambiando por otro, de El Salitrillo, que a la gente tampoco le gustó y se protestó el trapío. Además, no se prestó mucho para el toreo, aunque Marco estuvo voluntarioso con él.
El primer espada fue «El Zapata» a quien correspondió el lote con menos posibilidades, además, toreó al abre plaza bajó un tremendo aguacero, sin embargo, jamás se dió por vencido. Lució su repertorio de lances, colocó vistosas banderillas, pero, los toros no llegaron con suficiente fuelle a la muleta. Uriel recibió la oreja del quinto toro por una efectiva estocada de efecto espectacular e inmediato.
FICHA
DOMINGO 3 DE MAYO DE 2026.
Apizaco, Tlax. Plaza de toros Rodolfo Rodríguez «El Pana». Corrida extraordinaria. Leno en tarde lluviosa y con viento.
Siete toros de Villa Carmela y uno de El Salitrillo, variados de presentación, de poca fuerza. Pesos: 486, 497, 493, 542, 485, 520, 525 y 452 kilos.
Uriel Moreno «El Zapata» (azul rey y plata): Silencio y oreja.
Sergio Flores (azul y oro): Palmas y oreja, con petición de la segunda.
David de Miranda (burdeos y oro): Ovación en el tercio y oreja.
Marco Pérez (grana y oro): Oreja y silencio.
INCIDENCIAS: Se examinó el subalterno Sebastián Soriano Torres.
Fotos: cortesía de Ángel Sainos





